No es solo nostalgia; es la comprensión de que alguien te enseñó a ser fuerte, y que ahora debes sostenerte sin él.
Ya no era tristeza, ni rabia, ni nostalgia. Era simplemente vacío. Una especie de distancia entre lo que ocurría y lo que yo era capaz de sentir.
Dejé de preguntarme qué sentía porque algunas respuestas cansan demasiado.
Sus flores no solo muestran colores, sino historias: historias de confianza, de dependencia, de amor que no podía durar, de compañía que se fue demasiado pronto.
La Orquídea llora en silencio, porque aunque quisiera volver a sentir lo que sentía, sabe que la vida no regresa atrás y que cada momento que tuvo es un tesoro que ahora solo puede habitar en la memoria.
Solo había aprendido
a existir en tonos de gris. Sin tí
“no todo vacío necesita un nombre.”