El Lirio floreció cuando descubrí que amar podía sentirse como volver a casa.
En cada silencio, en cada pausa, tu voz resuena en mi alma.
Te quise de esa forma en la que las flores buscan desesperadamente la luz: sin preguntarse si deberían.
Te encontré entre tantos rostros
y algo dentro de mí sabia que debia quedarme.
Quiero ser la que te sostenga la mano, la que te haga sentir que no estás solo, la que te anime a seguir adelante, la que te haga sentir que todo es posible.
Quizás eso era el amor:
no una promesa perfecta,
sino dos personas encontrándose
y eligiéndose mientras podían.
“hay amores que florecen incluso cuando nadie los estaba esperando.”