Quizás nunca necesité un amor más intenso. Quizás necesitaba uno en el que pudiera respirar.
El amor dejó de doler. Ya no era un incendio, sino un abrazo. El Tulipán me dio la seguridad que nunca tuve
Hay flores que no necesitan ser eternas para ser sido hermosas.
Me acostumbré tanto a pensar que el amor tenía que doler,
que cuando alguien llegó y no me hizo daño,
no supe qué hacer con eso.
En su lugar, llegó alguien que no me hizo preguntarme todo el tiempo si todavía me quería.
Alguien que no convirtió el cariño en algo que tuviera que ganarme.
“no promete eternidades, pero cumple presencia.”